Solidaridad, empatía
Imagen aérea de explosión de la pipa de gas que dejó 10 personas muertas y 60 heridas, foto: Cuartoscuro
Por Gabriel Páramo///Ágora Digital
Mercurio
Ciudad de México,(13-09-2025).-Una vez más, la desgracia nos golpea a los mexicanos; una vez más, la corrupción, la ineficiencia, el valemadrismo político, el lastre del pasado, la irresponsablilidad y la falta de compromiso ideológico se reúnen para ocasionar dolor, sufrimiento y muerte a muchas personas atrapadas en la dinámica terrible de largos trayectos en transportes públicos y privados que compiten el espacio con camiones de reparto y transportes de sustancias peligrosas. Una vez más, los mexicanos de a pie, que somos casi todos, resultan golpeados, pero una vez más, y a pesar de todas las miserias, el pueblo demuestra que ante la necesidad del prójimo es capaz de levantarse, de trabajar en conjunto, de hacer hasta lo imposible porque los otros sufran aunque sea un poquito menos.
Venus
Malos trazos, mala planeación urbana, malas prácticas laborales y una casi interminable lista de males confluyeron la tarde del miércoles 10 de septiembre en el Puente de la Concordia, sobre la Avenida Ignacio Zaragoza de la alcaldía Iztapalapa en la capital del país. Una pipa cargada con 49 mil 500 litros de gas LP de empresa Transportadora Silza, del Grupo Tomza se volcó en una curva y dejó escapar el contenido que almacenaba. El gas se transporta de forma líquida a presión y cuando entra en contacto con la atmósfera se vaporiza en un gas con un potencial explosivo considerable.
Tierra
Las escenas del desastre son devastadoras y seguramente permanecerán en la psique de los mexicanos por toda la vida, como las de los terremotos de 1985 y 2017, la explosión de San Juanico en 1984 o las de Guadalajara en 1992. Pero lo que deseo resaltar es que al igual que en esas situaciones, desde el primer momento destacó una característica muy mexicana de la que debemos sentirnos orgullosos. Nosotros, que en general somos indisciplinados y desorganizados, pudimos responder ante las necesidades de la gente de manera eficiente; los motociclistas sortearon el tránsito endiabladamente, como saben hacerlo, pero esta vez con el propósito de llevar heridos a los hospitales; las enfermeras de los hospitales del IMSS que ya iban rumbo a sus casas por cambios de turno regresaron sin que nadie las convocara a sus puestos de trabajo, los policías de distintas corporaciones lo mismo rescataban heridos que los llevaban a puestos de auxilio o repartían comida a los familiares de los lesionados; la gente que hizo largas cadenas para echar agua y tierra en los vehículos incendiados en lo que llegaba la Guardia Nacional.
Marte
Rompe un poco el alma ver gente a la que evidentemente no le sobra el dinero dando gasas, vendas y material de curación en los hospitales que deberían tenerlo y carecen de él; un elevado número de los malvados tiktokers encontraron la responsabilidad social de comunicar y alejándose de morbo y monetizaciones comenzaron a dar un invaluable servicio de enlace a toda la comunidad. Como en 1985, la verdadera sociedad civil muestra que su entramado resiste malos gobiernos, decepciones e intentos de monopolización de grupo de derecha o pseudoizquierda y que está ahí, para cuando se necesiten, muy a la orden, como dice la popular respuesta muy mexicana y muy criticada por algunos. La gente, repito, está a la orden, para lo que necesiten mandar sus hermanos menos favorecidos.
Cinturón de asteroides
Tampoco es que queramos romantizar. También se han dado voces ruines que demeritan el trabajo de la gente, adictos al morbo y al amarillismo que buscan lucrar con fotografías que lesionan el derecho a la intimidad de los lesionados; no faltan esos mexicanos que solo encuentran el mal en todo, que creen que vivimos en el peor país del mundo y que mereceríamos que los extraterrestres, o peor aún, los gringos, nos convirtieran en colonia.
Júpiter
Porque los heridos y muertos lo reclaman con su dolor, porque el pueblo que se levantó a ayudar merece reconocimiento y respuestas; los rescatistas, voluntarios y gente que ayuda tiene, también, el derecho no solo a que se le reconozca, sino que sus servicios no vuelvan a ser necesarios. Es necesario castigar con toda la fuerza de la Ley a la empresa que evidentemente estaba en falta (ni siquiera tenía seguro), y a los funcionarios que evidentemente dejaron pasar la situación por corrupción; debemos, al menos, llamar la atención a la presidenta Sheinbaum de esa falta de empatía, de ese alejamiento que muestra con la gente cuando no puede tocarla, y preguntarle qué pasó con los hospitales “daneses” que ella y su atención prometieron; es indispensable que se aprenda de esta ordalía y se tomen las medidas de seguridad, de legislación y reglamentos, de urbanismo moderno para que no vuelva a ocurrir algo así.
