«Es natural cambiar”, tres cuentos para acercar la biología a las infancias
Viridiana Lizardo publica su segundo libro con editorial Amonite. Foto: Cortesía
- Editorial Amonite publica el libro escrito por Viridiana Lizardo
Por: Azucena Manjarrez/// Amonite-Ágora Digital
Zacatecas,(21-09-2026).-La metamorfosis de un escarabajo, la recuperación de una selva después de una alteración y la capacidad de adaptarse ante una situación complicada son los puntos de partida de Es natural cambiar. Tres cuentos biológicos, libro escrito por Viridiana Lizardo.
Con ilustraciones de Carolina Robles, esta obra dedicada al público infantil y publicada por Editorial Amonite está integrada por tres textos breves que busca acercar la ciencia a niñas y niños desde la literatura.
La autora, más que explicar conceptos científicos, propone contarlos abordando igual número de procesos biológicos: metamorfosis, sucesión ecológica y aclimatación.
Además, incluye un glosario de conceptos que permite a los lectores identificar y comprender algunos de los términos que aparecen en las historias.
“Es un libro pensado para niñas y niños de primaria superior, aproximadamente entre los 8 y los 12 años, la idea fue hacer un libro que girara alrededor del cambio”, dijo la bióloga.
“En la naturaleza, el cambio es fundamental para comprender la evolución y la permanencia de los organismos. Pero no todos los cambios tienen que ser drásticos. También existen transformaciones sutiles, necesarias y cotidianas y de eso es lo que tratan las historias”.
En el caso de las niñas y los niños, mencionó que el cambio puede observarse en sus rutinas, en la manera en que perciben lo que ocurre a su alrededor y en las modificaciones que van experimentando mientras crecen.
La intención de Es natural cambiar es acercar esos procesos naturales a través de historias que puedan ser disfrutadas, antes que estudiadas.
Un escarabajo como principio
El libro comenzó con un solo cuento. Durante la pandemia, Lizardo escribió la historia de un escarabajo. En aquel momento no pensaba todavía en un volumen de tres relatos.
“Era la historia de alguien encerrado, pero disfrutando y eventualmente se transforma en adulto y sale a ver el mundo”, recordó.
Aquel primer, recordó que cuento permaneció como un proyecto independiente durante un tiempo. Después surgió la propuesta de ampliarlo ante la sugerencia del editor de Amonite, Quitzé Fernández.
Lizardo comenzó a preguntarse qué otros procesos de la biología podían relacionarse con el cambio. Así aparecieron las otras dos historias.
Una de ellas aborda la sucesión ecológica en la selva, un proceso mediante el cual un ecosistema puede transformarse y recuperarse después de una alteración.
“Observar lo que ocurre en estos ambientes permite entender que la naturaleza tiene una capacidad constante de reorganización. Cada vez que algo pasa en la naturaleza, abre camino para que otros organismos entren y se recupere”, señaló.
“Cuando un espacio se modifica, otras especies pueden encontrar oportunidades para establecerse. Poco a poco se generan nuevas relaciones y la naturaleza trabaja hacia otro equilibrio”.
La tercera historia mencionó que aborda la aclimatación, que es la manera en que un organismo puede responder a cambios en las condiciones de su entorno.
Cambiar también puede ser una posibilidad
Para Lizardo, hablar del cambio desde la biología le permitió alejarse de una idea que muchas veces lo relaciona exclusivamente con la pérdida o con algo negativo.
“La naturaleza está en constante transformación. Los ecosistemas cambian, los organismos se adaptan y las especies evolucionan. Esa mirada también puede resultar útil para hablar con las infancias de los cambios que experimentan en sus propias vidas”, apuntó.
“La divulgación científica puede encontrar en la literatura una vía para llegar a públicos que quizá no se acercarían a un texto científico convencional”.
“La ciencia, considero, que suele divulgarse en museos, escuelas, libros especializados y espacios académicos. Busco explorar otro territorio, en el que están las emociones y la narrativa.
“Si lo pones más narrativo, emotivo, llegar a las emociones es una alternativa de divulgar ciencia”, planteó.
Su propia relación con la ciencia estuvo vinculada desde temprano con la literatura.
Aseguró que no se siente especialmente atraída por algunos textos de divulgación cuando percibe que simplifican demasiado los contenidos. Encontró en la ficción una forma de acercarse a las ideas científicas.
Para Lizardo, la ciencia no tiene por qué permanecer confinada a los laboratorios, las aulas, los museos o los números. También puede habitar una historia.
“Y quizá una de las mejores maneras de hablar del cambio con las nuevas generaciones sea comenzar por reconocer algo tan sencillo como el propio título del libro…”
Escribir más allá de hacer ciencia
Entre las referencias que tuvo para hacer este libro mencionó a Isaac Asimov, la ciencia ficción y los Cuentos de la selva, de Horacio Quiroga.
El escritor argentino le permitió acercarse desde niña a una naturaleza que no necesariamente era amable o idealizada. En sus historias aparecían animales, ambientes selváticos y situaciones en las que la naturaleza podía ser cruda, peligrosa y diversa.
“Crecí con los Cuentos de la selva, que no hablan tanto de ciencia, pero sí de un ambiente de selva y naturaleza que son tal y como son, crudos, peligrosos, diversos”, recuerda.
Esa influencia está presente en su intención de mostrar la naturaleza sin convertirla en una simple decoración para las historias infantiles.

La experiencia de Lizardo como bióloga y divulgadora científica la ha llevado a trabajar con temas que pueden resultar difíciles de comunicar a públicos infantiles.
Su proyecto Un librito de bichos, libro también publicado por Amonite, fue parte importante de ese camino. Hablar de insectos y de otros seres vivos la acercó a una manera de divulgar que, además de conocimiento, le produce entusiasmo.
“Me ha dado mucha alegría, es como un placer infantil”, aseguró.
Es también, dijo, una especie de regreso a la idea que tenía cuando decidió estudiar biología; hablar de los seres vivos, explicar lo que ocurre en la naturaleza y mostrar su belleza.
Ahora, detalló que lo hace desde otro lugar. La literatura se convirtió en una herramienta para hacer más amable el acercamiento a temas complejos.
Contar historias
Su trabajo actual también está relacionado con la ciencia de datos y el cambio climático. Trabaja en Zacatecas para la UNAM y conoce de cerca un ámbito en el que abundan los datos, las cifras y los escenarios que pueden resultar lejanos para las infancias.
La autora espera que los lectores se interesen especialmente por los tres procesos que articulan el libro.
“Mi deseo es que las historias provoquen preguntas, que una niña o un niño termine un cuento y quiera saber qué ocurre con un escarabajo, cómo se recupera una selva o qué hace un organismo cuando las condiciones de su ambiente cambian”, consideró.
Es natural cambiar. Tres cuentos biológicos representa también el inicio de una búsqueda literaria que la autora no descarta continuar.
Después de este libro quiere explorar otros temas relacionados con la ciencia, aunque no necesariamente dirigidos a niños. También le interesa experimentar con otros géneros.
Se plateó la posibilidad de acercarse al terror y dejar que la escritura la conduzca hacia otros lugares.
A esa exploración ha sumado otro proyecto reciente titulado: La dignidad del insecto, un guion de teatro realizado junto con dos amigas, Hebzoariba H. Gómez y Nara Pech, que se presentó en El Teatro Santa Catarina, en Coyoacán, experiencia que la sorprendió por la respuesta que obtuvo.
