Llueve magia de “El Carretón del Desierto” en el Festival de Cine de Fresnillo
Disfrutan niños ayer por la noche de "El Carretón del Desierto" en autocinema del Festival de Cine en Fresnillo
Por Gerardo Romo
Fresnillo, Zac,(11-11-2022).-El camino es nuestro hogar y el sol nuestra cobija, dice Manuel, uno de los 50 integrantes de la Familia Nudo. Ellos son un grupo de títeres que habitan el Carretón del Desierto construido por Kasia Sek, teatrera polaca y Jaime Hevia, su pareja de origen español.
La historia de esta singular pareja -que recorre los páramos kilométricos del desierto de Wirikuta que se extiende entre Zacatecas, San Luis y llega hasta parte de Coahuila- es recogida en un poema visual por el cineasta Jorge Prior y que fue exhibida como parte del programa del 14 Festival de Cine en Fresnillo ayer por la tarde noche
Esta pieza visual que parece extraída del fondo onírico de Juan Rulfo es una invitación al encuentro con el mundo místico. Y cómo no, si la propia Kasia recuerda que la palabra títere se define en su esencia como juguete de Dios.
Y la creación de Prior muestra a la pareja mimetizándose con las familias que tocan con su magia y ambos se comparten despertares.
La pareja ofrece además de sus funciones, talleres donde se invita a los niños a soñar y que del sueño pasen a la creación, al gozo aún en medio de una profunda pobreza material.
“Me gustaría escribir una historia que fuera de ellos (Kasia y Jaime) de cómo llegaron mirando Sierra Hermosa y nadie los quería, pensaban que eran rateros y no se qué, pero so n muy buenas personas, no tienen maldad en su corazón”, dice una de las niñas sobre su maestra y maestro de teatro, luego de que terminaron una sesión del taller con el que presentarán a la comunidad una obra.
Con el teatro se tocan almas para que florezca el espíritu.
Entonces, los integrantes de la familia Nudo entre cactus, al caer la noche dialogan entre sí:
-Manuel todavía estás pensando- le reclaman.
-Todo esto de pensar no está bien, pensar puede despertar al manipulador-, advierte una segunda voz.
¿No está bien pensar?, se pregunta el esclavo. Y la inmensidad del desierto, que luce infinito recrea el escenario de la libertad.
El Carretón del Desierto es un poema visual, lleno de riqueza simbólica donde en la compañía de teatro Kasia es la directora artística y Jaime el productor. A quienes la rancherada transformó y mexicanizó de manera tan deliciosa que hasta un para de ancianos con 58 años de casados los adoptaron como sus hijos.
Y en medio de el enigmático desierto la pareja de artistas reflexiona sobre el mundo de los sueños.
-Me importa tanto lo que sueño dormida y lo que sueño despierta, aquí estoy por un sueño, nomás que los sueños materializados ya no lo son- dice Kasia.
-Una forma de viajar también es el sueño, todos hemos estado por ellos en lugares desconocidos y si los ignoramos te pierdes una parte del movimiento interno que todos tenemos”, dice Jaime mientras cantan las gallinas.
La travesía de ambos no tiene fin. tras viajar de nuevo por pueblos de San Luis y Coahuila regresan a Mazapil donde hacen un alto y ambos piden al pueblo si pueden apoyarlos con víveres para que puedan seguir llevando funciones para la gente los niños, los grandes que nunca tienen contacto con este tipo de actividad
“Si alguien no tiene modo de ayudar, nosotros de corazón le convidamos, quien tenga modo ayúdenos a ayudar también a los que no tienen”, pide Jaime, mientras pone la tinita de la buena suerte donde quien puede deposita comida, un kilo de arroz y unas cuantas monedas.
“La historia me dio un poco de tristeza porque se ve que no tienen casa, pero al mismo tiempo me llamó la atención que ellos eran felices llevando las marionetas a los pueblos divirtiendo a otra gente”, dice el niño José Manuel Martínez.

