El desarrollo de la sociedad civil y los temblores

Ante la tragedia del sismo de 1985 que sacudió al país, solidaridad en acción foto: IMER

Mercurio

Ciudad de México,(19-09-2025).- El terremoto del 19 de septiembre de 1985 marca, de cierta manera, el nacimiento de una nueva sociedad civil en México, solidaria, antiautoritaria, autogestiva y, si me apuran un poco, con muchas características “Antifa” de esas que el gobierno de Trump acaba de prohibir con decreto fascista e inculto, pues confunde una actitud con un movimiento organizado y centralizado. El desastre de la Ciudad de México, agravado por una pésima respuesta del Gobierno, la corrupción y el desinterés, rompió familias y causó heridas virtualmente incurables, pero también mostró a la ciudadanía su verdadera fuerza e importancia.

Venus

Una de las ventajas, pocas, de la edad es que te tocó vivir sucesos que para muchos están en los libros o reseñas históricas. Para más historias de este tipo invito a los lectores a revisar Semillero65, la revista electrónica hermana de esta, donde se narran eventos del pasado y en la que yo tengo una columna, “La vida es una canción”, en la que cuento historias de hace décadas. El caso es que el día del temblor yo vivía en Coacalco, situado al otro lado de la Sierra de Guadalupe que divide el Estado de México del entonces Distrito Federal, y cuando ocurrió el temblor yo iba manejando por carretera rumbo a Lomas de Sotelo (en la Ciudad de México) por lo que no lo sentí, y me fui enterando por las noticias que se escuchaban en Radio Educación.

Tierra

Al llegar a mi trabajo (Reader’s Digest de México) ya había una descripción aproximada de la magnitud de los hechos. Eran épocas antes de internet, con un sistema telefónico tan primitivo que para repararlo Teléfonos de México tendría que recurrir al apoyo de ancianos trabajadores jubilados suecos de la telefónica Erickson para desenmarañar (literalmente) el problema. La comunicación se hizo boca en boca, con el apoyo invaluable de la radio y, asombrosamente, de la televisión privada. También, era patente la falta de empatía de un gobierno que se negaba a recibir ayuda internacional y que minimizaba los problemas

Marte

Fui testigo de gente de todas las condiciones que se presentó voluntaria a retirar escombros, a rescatar heridos y muertos, a dar comida, agua y consuelo a rescatistas y familiares; también puede ver cómo, en varios lugares, el Ejército y la policía obstaculizaban el trabajo de la sociedad civil, bajo el pretexto de protegerlos, pero ellos permanecían impávidos ante la sociedad. Eventualmente, también parte de esas fuerzas se sumarían a los esfuerzos de la sociedad, pero más por un compromiso ético que por órdenes de sus superiores.

Cinturón de asteroides

El terremoto del 85 descubrió la corrupción del negocio inmobiliario cuando vimos los edificios destripados evidentemente por vicios de construcción, malas prácticas y sustitución de elementos por otros de menor calidad; también, se puso a la vista la situación de cientos de trabajadores y trabajadoras de la Ciudad, en particular las costureras, que laboraban en condiciones absolutamente indignas, sin el mínimo de atención a sus derechos laborales y humanos. Vimos, todos, la incapacidad del gobierno de De la Madrid para responder dignamente.

Júpiter

Si bien la sociedad civil evidentemente ya existía, sostengo que el terremoto del 85 hizo que tomara conciencia de sí misma, de su fuerza, autonomía e importancia. No solo se formaron grupos que han rescatado personas por todo el mundo, no solo se ha impuesto la costumbre de simulacros y otras acciones destinadas a mitigar los impactos de las catástrofes, sino que la gente sabe que el poder real del pueblo reside en el pueblo mismo.