Maafa, Shoá, Nakba, Terror Blanco

Mercurio

Zacatecas,(17-08-2026).-Aunque tradicionalmente el Holocausto se refiere a la matanza criminal de judíos en el marco del nazismo, antes y durante la segunda Guerra Mundial, desgraciadamente no ha sido, ni de lejos, la única tragedia que ha sufrido el mundo. Incluso durante ese mismo periodo, murieron en campos de concentración, pelotones de fusilamiento y otras muchas formas de asesinato, además de alrededor de seis millones de judíos, entre seis y siete millones de civiles soviéticos, incluidos prisioneros de guerra y civiles asesinados por políticas de exterminio; más de tres millones de prisioneros de guerra soviéticos; unos dos millones de civiles polacos no judíos; hasta medio millón de romaníes (gitanos); 300 mil personas con discapacidad, muchos de ellos alemanes, en el programa Aktion T4 y asesinatos posteriores; hasta medio millón se serbios; tal vez otro medio millón de prisioneros políticos comunistas, socialistas, sindicalistas, pacifistas; hasta 15 mil hombres homosexuales; miles de testigos de Jehová y de personas consideradas como indeseables varios.

Venus

Sin lugar a dudas, el nazismo no tiene explicación racional ni excusa alguna. Ha sido la peor máquina de matar de la historia, pero no la única. Francisco Franco, hermanito ideológico de Mussolini y Hitler, y sus hordas, durante la guerra civil española acabaron con unos 150 mil españoles por ejecuciones extrajudiciales, asesinatos y fusilamientos durante la guerra. Después de 1939 y durante los años 50, la represión continuó ensangrentando a España, con alrededor de 50 mil ejecutados tras amañados consejos de guerra, más muertos en cárceles por hambre, enfermedades y malos tratos, que tal vez llegaron a los 30 mil. Además, hay que contar miles de guerrilleros y adeptos a la República asesinados sin juicio ni registro, y una cifra particularmente difícil de digerir: Entre 114 000 y 130 000 desaparecidos forzados, cuyos restos han permanecido durante décadas en fosas comunes o cunetas.

Tierra

Bélgica, quién lo diría, tiene un lugar destacado en esta lista terrible de perpetradores de holocaustos. Leopoldo II de Bélgica tenía una “propiedad personal”: el Congo belga, o Estado Libre del Congo. Aunque entre 1885 y 1908 no pertenecía a Bélgica, sino a Leopoldo, lo que muchas veces es uno de los argumentos para negar que hubo genocidio. Todo el Congo estaba para producir marfil y caucho, con el trabajo de, por supuestos, los congoleños. Para lograr la máxima producción se empleó trabajo forzado, toma de rehenes (especialmente mujeres y niños); ejecuciones sumarias; mutilaciones (como el corte de manos); incendios de aldeas; hambrunas derivadas de la explotación, y castigos colectivos. Dicen, quienes defienden la idea de no genocidio y holocausto, que no se pretendía acabar con una población determinada, lo que evidentemente es falso, pues los únicas víctimas de la Force Publique eran los congoleños nativos. El historiador Adam Hochschild considera que hubo unos diez millones de víctimas; Isidore Nsaywel è Nziem calcula que fueron entre ocho y diez millones.

Marte

Aunque, una vez más, muchos historiadores niegan que la conquista de América por España, Portugal, Inglaterra, Francia y otras naciones europeas pueda considerarse como holocausto, las cifras permiten hacernos una idea. El historiador Henry F. Dobyns, calcula que la población precolombina de unos 90-112 millones, sufrió una reducción de hasta 95 %. Cifras más conservadores estiman que teniendo una población inicial de 50 a 60 millones de habitantes en América, desapareció entre el 80 y 90 % en los primeros siglos posteriores al contacto. Es cierto que muchas de estas muertes fueron por enfermedades; sin embargo, las guerras de conquista, el trabajo forzado, las hambrunas y la desaparición de un mundo, de una cosmovisión, por supuesto agravaron. Esto puede verse en el siguiente detalle. Durante la peste negra, murió la mitad de la población europea; sin embargo, los europeos siguieron existiendo porque su mundo existía. Por ello, autores, como David E. Stannard (American Holocaust, 1992) o Ward Churchill, sostienen que la conquista y colonización constituyeron un genocidio de gran escala.

Cinturón de asteroides

Entre los siglos XVI y XIX, unos 12.5 millones de africanos fueron embarcados hacia América, de los que unos 10.7 millones sobrevivieron a la travesía, lo que da que casi dos millones murieron en el paso del Atlántico. A esto, hay que añadir muertes durante las capturas y guerras en África; en las marchas hacia la costa; en los barracones de espera, y en los primeros años de esclavitud en América. Algunos historiadores estiman que el costo demográfico total pudo superar los 15 a 20 millones de personas. Aimé Césaire sostiene que la esclavitud y el colonialismo son formas de destrucción sistemática de pueblos. El holocausto africano, de hecho, tiene nombre propio Maafa, popularizado por Marimba Ani, al igual que el holocausto judío, o Shoá.

Júpiter

A reserva de continuar con holocaustos (usaremos el nombre, pese a quien pese) y genocidios, es necesario aclarar algunos puntos. Que un estado, en este caso Israel, sea victimario de otro pueblo, en este caso el palestino, de ninguna manera debe condenar a toda una identidad étnica o social, aunque sí a una postura ideológica (sionismo). Hacerlo, decir que los nazis tenían razón o cualquier estupidez parecida no solo es inexcusable, sino extraordinariamente idiota. Ahora, esto no obvia hacer una crítica fuerte, frontal y decidida. Palestina enfrenta una crisis de proporciones extraordinarias, a la que ellos llaman Nakba. En la Franja de Gaza, la ofensiva militar israelí iniciada tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 ha causado decenas de miles de muertes, una destrucción masiva de infraestructura civil, desplazamientos internos generalizados y una grave emergencia humanitaria marcada por la escasez de alimentos, agua, medicamentos y servicios básicos. En Cisjordania, continúan la ocupación israelí, la expansión de asentamientos, las operaciones militares y los enfrentamientos que han incrementado el número de víctimas y desplazados. Mientras Israel sostiene que sus acciones buscan desmantelar a Hamás y garantizar su seguridad, numerosos gobiernos, organismos internacionales y organizaciones de derechos humanos han denunciado crímenes de guerra y otras violaciones del derecho internacional. La combinación de violencia, crisis humanitaria, estancamiento político y ausencia de un acuerdo de paz mantiene a millones de palestinos en una situación de extrema vulnerabilidad e incertidumbre, y los hace víctimas de un holocausto.

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