EL CAMINO DE LA CRUZ Y LA DESAPARICIÓN DE PERSONAS
Fotografías:///David Valdovinos, Abraham Aréchiga y Adolfo Vladimir Héctor Briseño
Vía Crucis para familias en búsqueda
Nos reunimos hoy para caminar juntos. No venimos solo a recordar el dolor
de Cristo, sino a reconocerlo vivo, hoy, en el sufrimiento de tantas familias
que buscan a sus seres queridos.
Que cada estación sea un paso compartido: un gesto de memoria, de
ternura y de compromiso con la verdad y la justicia.
Ofrecemos estas estaciones del Viacrucis como una ayuda para las
comunidades. Pueden tomarse todas o algunas, según lo que cada grupo
necesite y pueda sostener. Lo importante es no dejar de acompañar.
Queremos seguir a Jesús en este camino, sabiendo que sigue herido y
crucificado en cada persona desaparecida, en cada familia que no deja de buscar, en cada buscador y buscadora que, como Él, ama hasta el extremo.
Amor buscador que camina con el Dios buscador.
Eje de Iglesias y espiritualidades en búsqueda
Marzo 2026 I ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE
LA CONDENA DE LA INJUSTICIA.
Así como Jesús fue juzgado sin verdad y condenado por intereses y miedos, hoy muchas familias
viven la condena de la indiferencia, de la impunidad y del abandono. Es la sentencia que se repite
cuando no se investiga, cuando se minimiza, cuando se duda de quien busca. Es el peso de un
sistema que, en lugar de cuidar la vida, muchas veces la niega o la vuelve invisible.
REFLEXIÓN:
Que no nos acostumbremos a la injusticia. Que tengamos el valor de alzar la voz junto a las
familias, de nombrar lo que duele y de comprometernos con la verdad que libera y la
justicia que dignifica.
II ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ
LA CRUZ DE LA INCERTIDUMBRE.
Así como Jesús aceptó el madero, las familias cargan hoy con una cruz invisible: la de no saber. Es el
peso de la búsqueda incansable en ministerios, CERESOS, plazas públicas, iglesias, desiertos y fosas
clandestinas, llevando a cuestas la indiferencia de gran parte de la sociedad y la negligencia de
muchas autoridades.
REFLEXIÓN:
Que la fuerza de Jesús sostenga los pasos de quienes no dejan de caminar, de buscar, de
alzar la voz.
III ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
LA CAÍDA DEL CANSANCIO Y LA HERIDA QUE NO SE VE.
Así como Jesús cae bajo el peso de la cruz, también las familias buscadoras caen: en el
agotamiento, en la frustración, en el dolor que parece no dar tregua. Es la caída que llega cuando no
hay respuestas, cuando se cierran puertas, cuando el camino se vuelve demasiado largo. Y, sin
embargo, aun desde el suelo, el amor las vuelve a levantar para seguir buscando.
REFLEXIÓN:
Que sepamos sostener a quienes han caído en el camino. Que nuestra cercanía, nuestra
escucha y nuestra solidaridad ayuden a que nadie tenga que levantarse en soledad.

IV ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE
EL ENCUENTRO EN EL DOLOR Y LA COLECTIVIDAD.
María mira a su hijo sufriendo; hoy, muchas madres miran solo una fotografía. Este encuentro
representa a las buscadoras que se reconocen entre sí y forman colectivos. Es el abrazo que
promete:
«No buscaré sola».
REFLEXIÓN:
Que el consuelo de María y su voz potente en el Magníficat, sea el refugio y el impulso de
todas las familias que buscan justicia.
V ESTACIÓN: EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ LA SOLIDARIDAD QUE SOSTIENE.
Simón de Cirene puso su hombro bajo un madero que no era suyo. Hoy, el Cireneo son los
abogados, psicólogos, pastores, sacerdotes, religiosas, periodistas y ciudadanos que se hermanan a
la causa. Nadie debe cargar con la búsqueda en soledad. Porque las personas desaparecidas nos
faltan a TODOS.
REFLEXIÓN:
Que se multipliquen los corazones dispuestos a compartir el peso de la injusticia.
VI ESTACIÓN: LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS
DIGNIFICAR EL ROSTRO AUSENTE.
La Verónica se acercó para que el rostro de Cristo no fuera borrado por la sangre y el polvo. Quienes
pegan boletines de búsqueda con las fotos de familiares desaparecidos, quienes permiten que se coloquen en escuelas, Iglesias, Universidades, cuentan las historias y nombran a los desaparecidos,
todas estas personas y espacios, son las Verónicas de hoy, negándose al olvido.
REFLEXIÓN:
Que nunca nos cansemos de pronunciar sus nombres para que sigan presentes. ¡Hasta
encontrarles!

VII ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
LA CAÍDA QUE INSISTE, EL DOLOR QUE REGRESA.
Jesús vuelve a caer, no porque le falte amor, sino porque el peso es inmenso. Así también las
familias buscadoras vuelven a caer: cuando una pista se desvanece, cuando una promesa no se
cumple, cuando la esperanza parece romperse otra vez. Es la caída de lo que se repite: la espera, la
indiferencia, el desgaste que no termina.
REFLEXIÓN:
Que no dejemos solas a las familias en las segundas caídas, en las más silenciosas y
desgastantes. Que sepamos permanecer, acompañar sin cansarnos y sostener la
esperanza, aun cuando todo parece volver a empezar.
VIII ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN
EL GRITO DE LAS FAMILIAS Y LA CONCIENCIA SOCIAL.
Jesús pide no llorar por él, sino por el futuro. El dolor de la desaparición no es un evento privado; es
una herida abierta en el corazón de la sociedad que exige empatía y acción.
REFLEXIÓN:
Que nuestra indiferencia no sea otro clavo en su calvario.
IX ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
EL AGOTAMIENTO ANTE LA IMPUNIDAD.
Representa el cansancio físico de años de búsqueda y el desgaste de encontrar puertas cerradas.
Pero, como Jesús, las familias encuentran fuerzas de donde ya no hay, impulsadas por un amor que
no se rinde.
REFLEXIÓN:
Señor, levanta a los que desmayan ante la falta de respuestas. Que la impunidad no sea la
última palabra.

X ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS EL DESPOJO DE LA DIGNIDAD.
A Jesús le quitan todo, lo exponen, lo dejan en la vulnerabilidad más profunda. Así también, muchas
familias buscadoras han sido despojadas: de la tranquilidad, de la intimidad, del derecho a vivir su
dolor sin ser juzgadas o cuestionadas. A veces incluso tienen que exponerse, revivir la herida,
mostrar su historia una y otra vez para ser escuchadas. Es el despojo que hiere, pero también revela
la dignidad que nadie puede arrebatar del todo.
REFLEXIÓN:
Que aprendamos a mirar con respeto y cuidado el dolor de las familias. Que nunca
contribuyamos a su exposición o juicio, sino que defendamos su dignidad y acompañemos
con humanidad y verdad.
XI ESTACIÓN: JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ
EL CALVARIO DE LA ESPERA.
Es la parálisis ante la injusticia. El dolor de ver cómo los días se vuelven años mientras la verdad
parece clavada a un sistema que no se mueve. Es el sacrificio de quienes han entregado su vida
entera a la búsqueda.
REFLEXIÓN:
Que el amor hasta el extremo de Jesús ilumine los rincones oscuros donde se oculta la
verdad.
XII ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ
LAS MUJERES AL PIE DE LA CRUZ: RESISTENCIA Y PRESENCIA.
Mientras otros huyeron, las mujeres permanecieron. Las buscadoras son esas mujeres al pie de la
cruz que desafían el miedo y el silencio. Su presencia dice: ¿Qué por qué les buscamos? ¡Porque les
amamos!
REFLEXIÓN:
Que la entereza de las familias sagrado.
buscadoras nos enseñe que acompañar al otro es un acto.
XIII ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ ENTREGADO A SU MADRE
EL DOLOR EN LOS BRAZOS QUE AMAN.
El cuerpo de Jesús es entregado a quienes lo aman. Ya no hay palabras, solo el peso inmenso de la
ausencia. Así también, muchas familias cargan a sus seres queridos en la memoria, en una fotografía,
en un recuerdo que duele y sostiene al mismo tiempo. Es el momento en que el amor abraza incluso
lo que no entiende, incluso lo que ha sido roto.
En tantos casos, ni siquiera hay un cuerpo que recibir. Y ese vacío se vuelve otra forma de cruz: la de
no poder despedir, la de no poder cerrar, la de seguir esperando.
REFLEXIÓN:
Que sepamos acompañar estos duelos abiertos, estas ausencias que no terminan. Que
aprendamos a sostener, con respeto y ternura, el dolor de quienes siguen abrazando en la
memoria y en la esperanza.

XIV ESTACIÓN: JESÚS ES PUESTO EN EL SEPULCRO
EL SILENCIO QUE DUELE Y LA ESPERA QUE RESISTE.
El cuerpo de Jesús es colocado en el sepulcro. Parece el
final: el silencio, la oscuridad, la piedra cerrada. Así
también, muchas familias viven momentos donde todo
parece detenido, donde la esperanza se vuelve frágil y el
dolor se hace profundo y callado. Es el tiempo de la
espera larga, de las noches sin respuesta, de los
caminos que parecen no abrirse. Y, sin embargo, incluso
ahí, el amor no se entierra. Permanece, resiste, sigue
buscando.
REFLEXIÓN:
Que sepamos permanecer también en estos
silencios, sin huir ni acostumbrarnos. Que
acompañemos la espera de las familias y
mantengamos viva, junto a ellas, la esperanza
que no se rinde y la búsqueda que no se
detiene.
XV ESTACIÓN: JESÚS RESUCITA DE ENTRE LOS MUERTOS
LUZ, VERDAD, JUSTICIA Y NO REPETICIÓN.
La Resurrección es la victoria de la Verdad sobre la mentira. Es el hallazgo, el regreso a casa, el
nombre recuperado y la promesa de un mundo donde nadie más tenga que buscar a un hijo, hija,
esposo, papá, mamá, hermano, hermana que ha sido desaparecido.
REFLEXIÓN:
Que el Cristo Resucitado nos dé la fuerza para que la vida sea sagrada y la justicia sea un río
que nunca se detiene.
ORACIÓN FINAL
DIOS DE LA VIDA Y DE LA JUSTICIA,
Hoy hemos unido el camino de tu Hijo al calvario de quienes buscan. Te pedimos perdón
por nuestro silencio y nuestra indiferencia, y te rogamos: da fuerza a los colectivos, toca el
corazón de las autoridades para que respondan con verdad y justicia, despierta en
nosotros una empatía que se vuelva presencia, voz y compromiso.
Que la luz de la Verdad resplandezco donde se le ha querido ocultar; que la esperanza del
encuentro crezca y que la justicia y la paz por fin se abracen.
¡HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE!
¡HASTA ENCONTRARLES!

