Lorena Rojas, una astronauta con los pies en la tierra que conoce los ovnis

Lorena Rojas astronauta análoga chiapaneca visitó Zacatecas por el 20 aniversario del museo de ciencia Zig-Zag

Zacatecas,(13-02-2025).-¿Conoces los ovnis?, es la pregunta que con más frecuencia le hacen niños y niñas a Lorena Rojas Nucamendi, quien como astronauta análoga nunca ha ido a la luna, ni visitado planetas; pero trabaja todos los días aquí en la tierra para que sus compañeros que si viajarán al espacio tengan éxito.

– Yo les digo que sí, porque recuerden que ovnis son objetos voladores no identificados. ¿cuántas veces hemos visto objetos volando? ¿que son?, no sabemos, pero eso no quiere decir que no existan. Entonces, sí, he visto muchos ovnis, que a lo mejor resultan ser aves o aviones o algo más, pero los ovnis existen- suele responder la científica a la curiosidad infantil.

Ella pone sus ojos, oídos, tacto, gusto y olfato al servicio de la humanidad construyendo en tierra  simuladores que recrean ambientes similares a los que se enfrentan los viajeros del espacio, eso es lo que hace una astronauta análoga como ella, a quien desde niña le fascinaba mirar las estrellas y soñar despierta en ellas.

Una Estación Espacial, explica Lorena, es un laboratorio que está flotando en el espacio a donde van los astronautas.

Y las astronautas análogas recrean esas naves espaciales y hábitats del universo como puede ser la luna, marte, o asteroides en general y ahí adentro ella hacen como si estuviera viviendo esa realidad en el espacio, pero aquí en su casa, la tierra.

La misiones de una astronauta análoga en el mundo suelen durar un máximo de 7 días.

-Llegamos y estamos encerrados como si estuviéramos en una nave, tenemos los laboratorios, horarios para hacer experimentos, para alimentarnos, como se hace en el espacio, debemos optimizar el tiempo y los recursos al máximo la única diferencia es que no tenemos la microgravedad, (lo que hace que las personas y los objetos floten).

Una misión requiere años de planeación minuciosidad, exactitud y objetivos muy claros.

Durante las 168 horas que pasa en sus misiones «espaciales» en tierra, ver el sol, sentir su calor en la piel y desde luego ver a sus dos hijas y su familia es lo que más extraña.

«Experimentar las misiones me hace mejor ser humano, así como valorar y cuidar los recursos que nuestro planeta nos da, como el agua, los alimentos que tenemos en las naves, como las que tenemos aquí en la tierra son limitados» dice.

¿Cómo se forma una astronauta análoga?

-Las astronautas análogas somos investigadoras, científicas, que estudiamos y trabajamos mucho aquí en tierra, necesitamos desarrollar un experimento, un proyecto a realizar en los lugares que recreamos, yo soy ingeniera en sistemas, actualmente me estoy formando como piloto de ala fija, tengo una maestría en ingeniería espacial y soy doctora en liderazgo global, he hecho muchos cursos… esta área la puede tomar cualquier investigador que lo desee, mi experiencia me enseña que todos podemos ir a donde queramos-

Hoy las y los astronautas análogos con sus investigaciones están perfeccionando los tipos de menú y las maneras en que los astronautas en el espacio pueden transportar y consumir sus alimentos ¡ahora los astronautas en el espacio pueden comer burritos o tacos, eso es fantástico!, exclama, esto luego de que el doctor Rodolfo Neri Vela, el primer y único astronauta que ha llevado la bandera de México al Espacio pidió que le permitieran comer tortilla para acompañar su misión.

«Ahora la investigación espacial se centra en el ser humano, no sólo en la tecnología, por eso se tiene que investigar lo que le puede dar confort y una de las cosas que más confort nos da a un ser humano son los alimentos. Entonces, las texturas, los sabores, los colores, la forma en cómo lo comen y lo disfrutan, tiene que ser investigado también», explica.

Lorena tiene dos hijas, Constanza de 7 años y Valeria de cinco. Valeria, desde muy chiquitita-recuerda se madre- decía «quiero ser tata, tata, tata- (astronauta, como mamá y Constanza,, la mayor le decía tajante:

«No, yo no quiero ser astronauta».

¿Y que quieres ser tú?, le insistía Lorena

-Yo voy a hacer la nave, que va a llegar a mi hermana al espacio. Yo voy a ser ingeniera aquí en la Tierra-

Nuestra astronauta análoga originaria de Chiapas sabe con claridad que los sueños se cumplen pero tiene algo así como un mantra que repite a sus hijas y a todos aquellos con quienes tiene oportunidad de charlar y compartir sus conocimientos.

«No importa que tú tengas un don, un conocimiento, si no trabajas en él y no lo haces que produzca y que eso transforme tu vida. y la vida de los demás no sirve para nada, entonces tenemos que constantemente seguir haciendo lo correcto para nosotros y para todo nuestro entorno».

Lorena Rojas Nucamendi tiene una sonrisa que no se quita parece eterna y no sólo porque hace lo que desea, sino porque ella junto con científicos y científicas de 52 países trabaja para cumplir la Misión Artemisa II que permita a Christina Koch, ser la primera mujer astronauta en llegar a la luna tras la primera expedición realizada hace medio siglo.

La luna tiene un terreno irregular, donde hay cavernas, superficies como valles y montañas y tiene muchas tierras altas y en la en su superficie emana un polvito llamado regolito, ahí es donde la alianza multinacional con Christina Koch a la cabeza pretende establecer una base sostenible y en órbita (a través de la estación Gateway) que permita a los astronautas vivir, trabajar y realizar investigaciones durante periodos prolongados en la luna y fincar las bases sentando las bases para nuevas misiones espaciales.

Pero… ¿ por qué vamos a la luna si se siente muy rico vivir en la tierra?, se pregunta Lorena Rojas.

-Pues porque queremos hacer descubrimientos científicos- se responde a sí misma.

Y mientras tanto, Ángel Emiliano Álvarez, un niño de siete años que escucha a Lorena y quien además le autografío un libro asegura que será un astronauta para llegar a la luna y a los planetas, él también sueña despierto y le encantan las matemáticas.

Los sentidos de Lorena rojas al servicio de la ciencia. foto: Cortesía