Amor, esfuerzo y expectativas: En defensa de Summer

Colima,(14-02-2025).-El cine no solo refleja nuestra realidad, sino que, al mismo tiempo, funciona como un moldeador de la misma y el caso de nuestras ideas sobre el amor no es la excepción. Una de las películas que más ha generado debate en este sentido desde que fue estrenada, es 500 días con Summer (2009), una historia que una cantidad significativa de personas interpretaron como la crónica de un hombre «bueno» cuyo corazón es roto por una mujer «insensible». Aunque se han hecho diversos análisis y debates al respecto, esta lectura pasa por alto una parte esencial del relato: Summer nunca engañó a Tom, pues desde un inicio dejó claro que no quería una relación seria. A pesar de esto, es Tom quien insiste en aferrarse a la idea de que su amor y su enorme “dedicación” acabarían provocando que ella cambiara de opinión.

Esta es una película que en cierto sentido se puede considerar “antirromántica”, pues carece de los finales esperados en las comedias románticas a las que Hollywood nos tiene acostumbrados. El problema no es la historia en sí, sino la reacción del público, para lo que sugiero buscar debates al respecto en la red social de su preferencia. Durante años se han viralizado mensajes de odio hacia Summer, acusándola de ser la «villana» de la historia, en compañía de personajes como Jenny de Forrest Gump o Skyler de Breaking Bad, si, todas mujeres. Esta respuesta evidencia cómo la sociedad sigue imponiendo expectativas sobre las mujeres en las relaciones, exigiéndoles ceder ante las emociones y deseos de los hombres.

El mito del amor como recompensa

Tom es una representación de una de las creencias más constantes del amor romántico: la idea de que el esfuerzo garantiza y/o merece reciprocidad. En su forma de ver el mundo, al ser atento, cariñoso y estar dispuesto a «esperar», eventualmente será merecedor del amor de Summer. Este pensamiento, que a primera vista parece inofensivo, es en realidad una de las raíces de muchas frustraciones amorosas y, en casos más extremos, de dinámicas de control. Ejemplos en series y películas hay muchísimos.

El problema de esta mentalidad es que trata el amor como una transacción bajo la lógica de que, si una persona invierte suficiente tiempo y dedicación en otra, tiene derecho a recibir lo que desea a cambio. Pero las relaciones no funcionan así. Summer tenía todo el derecho de decidir qué quería y qué no, y comunicarlo de manera honesta (como de hecho, lo hizo en la película) no la convierte en una villana. El hecho de que una parte significativa de la audiencia la viera así, dice más de la forma en que entendemos el amor que sobre el personaje.

La trampa del «hombre bueno»

La figura de Tom no es la del villano tradicional, pero tampoco la del «hombre bueno» que asume ser, pues si bien su actitud no es malintencionada, sí está construida desde una idea de amor romántico que anula la autonomía de la otra persona. No puede aceptar que Summer no quiera lo mismo que él, porque en su concepción de las relaciones, si él ha sido «bueno», entonces debería ser recompensado con el amor de la mujer que él ha elegido.

Este tipo de narrativas han sido recurrentes en el cine y las series: un hombre sensible y romántico que sufre porque la mujer que «debería amarlo» no lo hace. Esto ha alimentado discursos en los que las mujeres son juzgadas si no responden al afecto de un hombre, incluso cuando son claras en sus intenciones. En la vida real, esto se traduce en reclamos de «friendzone», los “soldados caídos”, en reproches de «no saber lo que quieren» y en la creencia de que, de alguna manera, las mujeres deben dar una oportunidad a quien demuestra interés.

Cómo los medios siguen reforzando el amor romántico

Aunque 500 días con Summer buscaba subvertir el mito del amor idealizado, muchas otras historias siguen reforzando estas narrativas. Películas donde el protagonista insiste hasta que la otra persona «cede», historias de amores imposibles que se concretan cuando uno de los dos cambia su manera de pensar, y finales felices donde el amor siempre es suficiente para superar cualquier obstáculo.

Los medios y redes sociales contribuyen a reforzar la idea de que el amor verdadero implica lucha y perseverancia. En muchas historias, la mujer es presentada como una especie de «prueba» que el protagonista debe superar, en lugar de un ser humano con agencia propia. Las series y películas de romance nos han enseñado que el amor es destino, sacrificio y esfuerzo, pero rara vez muestran relaciones sanas donde ambas partes estén en la misma sintonía o sean honestos desde el inicio.

Otras películas han ofrecido matices interesantes sobre las relaciones y la forma en que las concebimos. Eterno resplandor de una mente sin recuerdos cuestiona la idea de la compatibilidad idealizada y La La Land nos muestra que el amor no siempre es suficiente para que dos personas permanezcan juntas. Her explora el apego emocional y la soledad en tiempos de tecnología. Estas películas y muchas otras, no dan respuestas definitivas, pero sí invitan a reflexionar sobre la manera en que entendemos el amor.

La importancia de la educación emocional

Si algo nos deja 500 días con Summer es la necesidad de repensar la forma en que aprendemos a relacionarnos afectivamente. La educación emocional es clave para desmontar los mitos del amor romántico y construir vínculos más equitativos, en lugar de enseñar que el amor es una cuestión de esfuerzo y sacrificio, es necesario promover el respeto por los sentimientos y límites de los demás.

En este sentido, es importante que desde edades tempranas se fomente una visión del amor basada en el respeto, la comunicación y la autonomía. Es necesario aceptar que alguien no sienta lo mismo que nosotros, entender que la reciprocidad no es una obligación y reconocer que el amor no es una meta sino una experiencia, puede hacer una gran diferencia en cómo nos relacionamos.

Relaciones sin expectativas impuestas

El problema no es que Tom haya amado a Summer, sino que haya estado convencido que ella le debía algo por ello. Tampoco es un problema que Summer haya decidido no estar con Tom; el problema es que sigamos viendo eso como un acto de egoísmo.

Repensar las relaciones desde una perspectiva más equitativa implica liberarnos de la idea de que el amor es una recompensa o un destino inevitable. Implica aprender que nadie nos debe amor y que el amor no se trata de insistencia, sino de coincidencias. En un mundo donde las narrativas siguen repitiendo que el amor lo es todo, es fundamental recordar que lo más importante es el respeto por la autonomía emocional de cada persona. Amar no debería ser un sacrificio ni una batalla; debería ser un acuerdo libre y mutuo.

Más información:

Ferloni, M., & Nosseinte, L. (2022). Apuntes sobre el amor romántico y la responsabilidad afectiva. Mora, (28), 65-80. 

http://revistascientificas.filo.uba.ar/index.php/mora/article/view/8118

Pascual Fernández, A. (2016). Sobre el mito del amor romántico. Amores cinematográficos y educación. DEDICA. Revista de Educação e Humanidades, 10, 63-78.

Julio Cuevas Romo, profesor-investigador de la Universidad de Colima. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de CONAHCYT. Líneas de investigación: Procesos de enseñanza y aprendizaje de ciencias y matemáticas en contextos de diversidad, uso de narrativas audiovisuales para la enseñanza.

Correo: jcuevas0@ucol.mx

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