El celular y nosotros: una relación sin medida
Por Dolores Guadalupe Sosa Zúñiga///Ágora Digital
Colima,(03-04-2026).-Actualmente es común que todos traigamos un teléfono celular en el bolsillo y lo utilizamos en todo momento: tomamos fotos, hacemos llamadas, mensajeamos, compartimos información, jugamos, escuchamos música, etc. Sin embargo, hay una pregunta que rara vez respondemos con exactitud: ¿cuánto tiempo pasamos utilizando el teléfono celular? Si alguien nos lo pregunta, generalmente hacemos un cálculo estimado y respondemos un número, pero pocas veces contamos con un dato certero y generalmente, usamos más tiempo el teléfono de lo que imaginamos.
Esta falta de medición no es un detalle menor, ya que nos convierte en usuarios que no somos plenamente conscientes del tiempo que dedicamos al uso del teléfono, ni mucho menos del tipo de contenidos que consumimos. Un estudio reciente reveló que jóvenes universitarios chiapanecos estiman utilizar el teléfono entre 1 y 3 horas diarias, mientras que durante los fines de semana este tiempo aumenta a rangos de 3 – 6 horas y de 6-9 horas (Sosa & Carrión, 2025). Sin embargo, el dato que los estudiantes estiman no es exacto, es al final un estimado.
En este sentido, es importante reconocer que la percepción del tiempo en entornos digitales suele ser engañosa. Las dinámicas de uso, caracterizadas por la inmediatez y la constante actualización de contenidos, hacen que los minutos pasen casi sin ser percibidos. Actividades que parecen breves, como revisar una notificación o hacer scroll en redes sociales por algunos minutos, pueden extenderse durante largos periodos sin que nos demos cuenta. Los contenidos que vemos en redes sociales son cada vez de más corto tiempo, porque son más fáciles de consumir. De esta manera, el tiempo se fragmenta en pequeñas acciones que, al acumularse, representan una parte significativa del día. Este uso constante del celular no solo ocupa momentos aparentemente breves, sino que también desplaza actividades importantes de la vida cotidiana.
Por su parte, las aplicaciones que tenemos instaladas en el celular están diseñadas para captar y retener nuestra atención. Cuanto más tiempo logra una plataforma mantener cautivos a sus usuarios, mayor es su valor publicitario (Xin, 2024), lo que convierte a la atención humana en un recurso cada vez más escaso y valioso. A esta competencia por atraer y sostener la atención de los usuarios se le conoce como “economía de la atención”. Y todas las aplicaciones que tenemos en nuestros celulares funcionan bajo esa dinámica. Incluso cuando dejamos de usar el celular, comienzan a llegar notificaciones cuyo objetivo es hacernos volver a él.
Este diseño no solo responde a especificaciones tecnológicas, sino también a modelos de negocio basados en la retención del usuario. Elementos como el desplazamiento infinito, las recomendaciones personalizadas en las redes sociales y las alertas constantes no son imprevistas, más bien forman parte de estrategias cuidadosamente desarrolladas para prolongar la interacción. En este contexto, el usuario no solo consume contenido, sino que también se convierte en parte de un sistema que transforma su tiempo en valor económico.
En días recientes, las empresas Meta y Google enfrentaron una demanda en la que se les acusa de haber diseñado sus plataformas para generar dinámicas adictivas y fomentar la dependencia de los usuarios (De la Garza, 2026). Estas noticias deberían servirnos como una invitación a reflexionar sobre nuestro propio comportamiento de consumo digital. Si no medimos el tiempo que pasamos en el celular ni analizamos lo que consumimos en él, es como gastar sin revisar el saldo de nuestra cuenta.
Para poder establecer un control sobre el tiempo de consumo y lo que consumimos en el teléfono celular, podemos acompañarnos de alguna aplicación que registre los tiempos de consumo de cada aplicación. Una de ellas es QualityTime (gratuita) la cual registra el nombre de la aplicación, el tiempo de uso, la hora y el día. Incluso puede darnos una estadística de uso diario, semanal y mensual, así como la posibilidad de establecer límites de uso y recibir alertas cuando se alcanzan.
El uso de este tipo de herramientas no implica dejar de utilizar el celular, sino hacerlo de manera más consciente. Al visualizar los datos de consumo, como usuarios podemos identificar patrones, reconocer hábitos y, en su caso, ajustar comportamientos. Medir nuestro consumo digital no solo nos brinda claridad, sino que también nos permite tomar decisiones más conscientes sobre nuestro tiempo.
Reflexionar sobre el uso del celular implica preguntarnos qué lugar ocupa en nuestra vida cotidiana. No se trata de rechazar la tecnología, sino de establecer criterios de uso, es necesario un equilibrio que nos permita aprovechar sus beneficios sin perder de vista el valor de nuestra atención. Hacer visible el tiempo que invertimos en la pantalla es un primer paso para recuperarlo y decidir de manera más consciente en qué queremos utilizarlo.
Referencias
De la Garza, José (2026). Meta y YouTube pierden juicio sobre adicción de menores a redes. Instituto Mexicano de la Radio (IMER Noticias). https://noticias.imer.mx/blog/meta-y-youtube-pierden-juicio-sobre-adiccion-de-menores-a-redes/
QualityTime(2026). https://www.qualitytimeapp.com/
Sosa Zúñiga, D. G., & Carrión Sánchez, M. (2025). Economía de la atención: Un estudio sobre los patrones de consumo de contenido digital en población universitaria. Edutec, Revista Electrónica De Tecnología Educativa, (93), 251–269. https://doi.org/10.21556/edutec.2025.93.3921
Xin Li, Hari Balasubramanian, Yan Chen, Chuan Pang (2024). Managing conflicting revenue streams from advertisers and subscribers for online platforms. European Journal of Operational Research, 314(1), 241-254. https://doi.org/10.1016/j.ejor.2023.10.024
Dolores Guadalupe Sosa Zuñiga es Doctora en Ciencias Sociales y Humanísticas, miembro del Sistema Nacional de Investigadores e Investigadoras y actualmente está adscrita a la Facultad de Ciencias Administrativas y Tecnologías Digitales de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas
