Desandando tus pasos: la desaparición de personas en México

  • «Nadie les ha explicado con certeza si ya se fueron o si no si son pancartas o temblores sobrevivientes o responsos» Mario Benedetti

Colima,(16-08-2025).-Actualmente en México, la cifra de personas desaparecidas alcanza los 131,654. Este número ha aumentado considerablemente en los últimos años, con un incremento del 28% en solo tres años. Los estados con mayor número de casos son Jalisco, Estado de México, Tamaulipas, Veracruz y Nuevo León, que concentran el 44.3% de las desapariciones, según el Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia (IMDHD, 2025).

No hay tregua, no hay géneros, ni siquiera distinción de clases, todas las personas corremos el mismo riesgo; si no tienes bienes, te reclutan con engaños o amenazas para trabajar; si posees algo, debes cubrir cuotas o corres el riesgo de ser secuestrado.

Hace algunos años eran casos aislados, ver fichas de búsqueda de personas no era una situación tan visible, supongo que los casos existían, pero la posibilidad que nos ofrece ahora de compartir fotografías, hablar acerca de las personas que han desaparecidos, sus características, las circunstancias, entre otros detalles, es perturbador. Compartes con la esperanza de que regresen, te alarmas si es alguien que alguna vez conociste, pero también agradeces que no te pase, ni a tu familia, ni a tus amigos. No, por favor, que nadie más se esfume. 

Uno puede presenciar estos actos en cualquier lugar, los espacios que antes fueron respetados como escuelas o iglesias también han sido objeto de disputas poniendo en riesgo la vida de personas vulnerables tales como niños y ancianos lo que ha obligado a blindar las periferias, en la medida de lo posible, para mantener cierta tranquilidad.

Pero los peligros no solo están en los espacios físicos, las redes sociales han formado una opción más para que personas desalmadas creen anzuelos desde el espacio virtual que atraiga, sobre todo a jóvenes y niños, a través de plataformas y aplicaciones donde no solo cubren su verdadera identidad, sino en las que actúan de forma cruel e impune.

La comunicación es clave para la prevención

Se estima que diariamente se reportan entre 10 y 13 personas desaparecidas a nivel nacional, de acuerdo con el Instituto Nacional de Desarrollo Social. Además, existe una preocupación particular por el aumento de desapariciones de mujeres, especialmente entre los 15 y 19 años de edad (IMDHD, 2025).

Ante esta situación, es necesario hablar con los niños y adolescentes de la importancia de mantenerse alertas ante los desconocidos, de entablar relaciones que sean informadas a sus padres o tutores, a través de charlas donde planteemos lo necesario que es compartir información únicamente a aquellas personas que desean su bienestar y son conocidas por los adultos.

Se entiende que muchas veces los niños son cuidados por otra persona, ya sea familiar o no y esto puede representar cierto desapego con los padres, pero se debe abordar a conciencia la importancia de estar en todo momento en comunicación acerca de las actividades que se realicen dentro y fuera del hogar, así como de las personas con las que se comparte espacio y tiempo.

Las autoridades escolares pueden crear una red con padres de familia que les permita mantener el control acerca de las actividades que se realizan, además de estar al pendiente de actitudes que pudieran evidenciar algún indicativo de que están en peligro, como exceder el uso del celular, molestia si se revisa cuadernos o aparatos, reuniones fuera de horario escolar con personas que no estudian en su mismo plantel, cualquier cosa que sea para prevenir situaciones graves.

Algunas de las desapariciones reportadas son de niños o niñas que son sustraídos por sus propios familiares debido a que mantienen disputas, otras más son por adolescentes que huyen junto a sus parejas o amigos; en cualquier caso, se debe hacer del conocimiento del menor lo que implica un reporte de persona desaparecida.

La memoria nos permite salvar vidas

En Colima existen algunos casos de niños desaparecidos que cimbraron a la sociedad como el de Kelsy Naomi, una niña de 8 años que desapareció en Tecomán en el 2017, sin tener noticias de su paradero, algunos años más tarde, desafortunadamente, la Alerta Amber México se desactivó, aseverando que debían encontrar otros métodos para su localización (FGE, 2025). Este procedimiento se ha aplicado para un número considerable de niños desaparecidos en la entidad, ante ello familiares se dedican a continuar la búsqueda sin los mecanismos institucionales, por lo que es la sociedad quien funge como el apoyo principal para estas familias.

Los casos que ya han ocurrido en nuestro entorno deben tomarse como muestra para evitar a toda costa exponer a los menores de edad, por ello los niños deben saber no solo lo que preguntan sino aquello que ni siquiera suponen que les pueda causar algún daño, por ello deben estar informados acerca de los riesgos en la actualidad.

Los profesores no solo educan, sino que también procuran su bienestar y seguridad, por ello se deben respetar indicaciones al momento de retirarse de los planteles educativos. Muchos de los niños desaparecidos han sido sustraídos con engaños fuera de sus escuelas. Y aunque parezca exagerado, no se debe escatimar en esfuerzos para la protección de los menores.

Los niños tienen derechos, uno de ellos es el acceso a la información, esto les permitirá conocer y también opinar acerca de los sucesos. El hecho de que sean pequeños no debe ser una limitante para hablarles claramente acerca de las desapariciones, de los colectivos de búsqueda, incluso de cómo ser solidarios y sensibles ante la situación que puede aquejar a familiares o vecinos.

Además, si les hablamos sobre un suceso que ahora mismo está fracturando a la sociedad, reconociendo que la desaparición de personas no solo requiere de la colaboración de las instituciones, sino que también como comunidad se deben tomar medidas de prevención que ellos deben acatar para mantenerse a salvo, puesto que todos estamos en riesgo, incluso las infancias.

Pasos sin retorno

Cuando las nubes comenzaban a ir de blanco a gris su rostro se ponía muy serio y aseguraba  – Va a caer un tormentón tan fuerte que no va a quedar ni rastro de gente. Yo siempre me preocupaba y le preguntaba  – ¿Todos vamos a desaparecer? Y él, risueño me decía – Nosotros no, el agua solamente va a borrar nuestros pasos. Mi temor se apaciguaba, nadie desaparecería. Eso creía.

La vida transcurre normal. Nada cambia, pero todo funciona bien, dulce monotonía que va de trabajar, volver a casa, reír, compartir, dormir. Y un día, todos los temores de una madre, de un padre, de una comunidad se vuelcan con la fuerza de un huracán, arrasando con la esperanza porque no hay respuestas ante su ausencia. Los días pasan sin noticias y los milagros no llegan.

Transcurrían los últimos días de mayo del 2011 cuando, Maura, una joven que apenas pasaba los veinte años desapareció en Pihuamo. Maura tenía familia, amigos, un trabajo, sueños y planes. Ella se desvaneció ante la incredulidad de una comunidad. Las interrogantes se acumulan… Y las esperanzas no claudican, ojalá haya tenido una ficha de búsqueda, ojalá alguien haya visto algo. Ojalá haya dejado algún rastro. Ojalá…

Más allá del rancho, cerca del puente de Fátima, otro se fue, sin decir adiós, un inocente como un becerro, teniendo su propio baño decidió cruzar la carretera para ir al monte y no se le vió más. Los primeros días se creyó víctima de secuestro, más tarde se conjeturó que algo vió, no le conocían, el temor y la ignorancia son una combinación peligrosa y fue silenciado. Certezas no hay, esperanzas pocas, aquí se han instalado el silencio y la resignación.

Otros más emocionados por cambiar su vida, en búsqueda de mejorar su vida y la de sus familias se aventuraron hacia el norte, manteniendo la esperanza que su viaje al país vecino sería su mejor opción. La última vez que se comunicaron afirmaron que quienes les rodeaban eran autoridades, sí, entes que trabajan para proteger a la sociedad, por lo que no había temor, porque cuando el corazón lo tienes lleno de esperanza confías en la bondad del prójimo y en la protección de las autoridades. Hoy, muchos años más tarde solo existe el vacío que dejaron tres almas que no han vuelto, madres que no han tenido descanso, dolor sin tregua de familias enteras que esperan solo una noticia más.

Un señor de la comunidad desaparece, no lo busquen dice un anónimo, ya no va a volver, dejen de buscar o les pasará lo mismo. La zozobra y la angustia se hacen presentes, alguien te observa, da miedo lo que pasa a tu alrededor. No hay respuestas. Cinco meses más tarde, en otro Estado reportan su localización, sin vida. No hay un cierre, pero al menos ya tienen un cuerpo al que llorarle. Hay tantas personas que al menos añoran eso.

Y si andaba en malos pasos, si se dejó engañar o no se dejó intimidar, uno se pregunta, es que acaso fue confiar lo que los puso en peligro, debemos cambiar nuestra esencia porque el mundo se está volviendo violento e inhumano. Lo cierto es que debemos mantener la solidaridad, mantener la calidez de corazón, tener empatía hacia quienes han perdido a algún familiar en estas circunstancias, compartir fotografías, unirse a los colectivos de búsqueda, informarse sobre el tema, y si nada de eso es posible queda lo más importante, acompañar y sostener porque la desaparición de personas en nuestro país es un duelo compartido.

La autora es Maestra en Intervención Educativa por la Universidad de Colima.

blanca_flor_@hotmail.com

Más información:

IMDHD (2025) Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia, A.C. La desaparición de personas en 2025. Consultado el 01 de agosto de 2025 en https://www.imdhd.org/comunicacion/blog/la-desaparicion-de-personas-en-2025/

Mario Benedetti, «Desaparecidos», Babel [En línea], 13 | 2006, Puesto en línea el 07 agosto 2012, consultado el 02 agosto 2025 en http://journals.openedition.org/babel/996; DOI: https://doi.org/10.4000/babel.996

FGE (2025) Fiscalía General del Estado de Colima. Alerta Amber Colima. Consultado el 02 de agosto de 2025 en http://www.fgecolima.mx/fge_amber_colima.php