La otra cara de enseñar: incidentes que incomodan, reflexiones que transforman

Colima,(29-08-2025).-¿Te has preguntado qué pasa cuando un estudiante provoca una situación incómoda en el aula? ¿Crees que los docentes están preparados para afrontar estos momentos? Este tipo de situaciones, poco abordadas en los programas formativos, son más comunes en el aula de lo que se piensa. Pueden manifestarse de diversas formas: desde un estudiante que reta la autoridad, hasta estudiantes que ignoran deliberadamente el reglamento escolar. A estos eventos se les conoce formalmente como incidentes críticos y son sucesos inesperados que desestabilizan al docente y exigen una respuesta inmediata.

Estos incidentes, aunque difíciles, representan oportunidades valiosas de aprendizaje. Lejos de ser simples obstáculos, permiten al docente en formación reflexionar sobre su práctica, identificar áreas de mejora y desarrollar habilidades que no se adquieren únicamente en la teoría. En el contexto de quienes se forman como futuros y futuras docentes, analizar estas experiencias se vuelve esencial, ya que la realidad del aula muchas veces difiere de lo que se imagina durante la preparación universitaria.

Docentes que piensan su práctica: el poder de la reflexión crítica

En la formación docente, reflexionar sobre la práctica es muy importante para el desarrollo profesional. Desde 1983, Donald Schön planteó que los profesionales aprenden a través de la reflexión en la acción y sobre la acción. Sin embargo, esta reflexión debe llevarse a cabo de manera profunda, consciente y organizada, siempre con el propósito de mejorar su práctica y adaptarla a las necesidades reales de los estudiantes de modo que puedan resolver situaciones complejas.

En este sentido, la reflexión crítica no solo sirve para aprender del pasado, sino que también prepara al futuro docente para tomar decisiones más conscientes y fundamentadas en situaciones futuras. De ahí la importancia de generar espacios de reflexión en la formación docente, donde los incidentes críticos puedan analizarse en colectivo, compartir aprendizajes y generar propuestas de mejora.

La ausencia de estos espacios puede llevar a que los futuros profesores tengan dificultades para detectar y solucionar problemas de manera adecuada. Además, los incidentes críticos no solo son situaciones difíciles o complicadas, también suelen ir acompañados de emociones intensas que hacen que los futuros docentes se cuestionen a sí mismos sobre lo que creen, lo que esperan del grupo o cómo reaccionan frente a ciertos retos. Reflexionar sobre estas experiencias no solo ayuda a encontrar una solución al problema, sino que también permite entender mejor el papel del docente, su forma de enseñar y lo que quiere lograr en el aula. Cuando los estudiantes normalizan este tipo de reflexión, poco a poco dejan de ver su práctica como algo mecánico y comienzan a tomar decisiones más conscientes, adaptadas al contexto y con sentido.

Aprender en medio del caos: relatos desde la práctica

En una reciente investigación realizada en el contexto de la Licenciatura en Enseñanza de las Matemáticas de la Universidad de Colima, denominada “Análisis de incidentes críticos en las prácticas docentes. Un estudio en la Licenciatura en Enseñanza de las Matemáticas (LEM)”, recuperaron y compartieron algunas de las experiencias que vivieron durante sus prácticas profesionales quienes serán docentes. Entre estas, se mencionaron algunas situaciones relacionadas con indisciplina de las que aquí recuperamos algunos fragmentos que incluyen violencia verbal y situaciones de riesgo; se presentan de forma anónima con fines formativos:

  • «…toda la hora estuvieron relajientos en el salón y diciendo malas palabras, la verdad no sabía qué hacer…»
  • «…y en eso escucho que alguien empieza a decir: Ay, ¡qué buena está!’…»
  • «…me tocó ver que se hacía venta de cosas ilícitas…»

Por otra parte, también se descubrió que los incidentes críticos pueden funcionar como verdaderos catalizadores de aprendizaje. Aunque se trata de situaciones

difíciles, pueden impulsar el desarrollo de habilidades y conocimientos significativos, siempre y cuando se aborden con una reflexión profunda y dedicándole un tiempo suficiente. En la investigación ya mencionada, quienes se formaron en la docencia comentaron que estas experiencias les abrieron los ojos sobre cómo manejar ciertas situaciones o los motivaron a planear clases más dinámicas, en las que los alumnos participen y colaboren activamente.

La otra cara de aprender a enseñar

Los incidentes críticos son más que obstáculos en el camino de la formación docente: son momentos que invitan a detenerse, observar y aprender. En ellos, el futuro profesor descubre que enseñar no solo implica dominar un contenido, sino también saber leer el contexto, gestionar emociones y tomar decisiones en medio de la incertidumbre.

Lejos de ser experiencias que se deben evitar o ignorar, estos sucesos deberían convertirse en herramientas pedagógicas dentro de la formación inicial. Analizarlos en colectivo, compartirlos sin temor y reflexionar sobre ellos con honestidad puede transformar profundamente la manera en que entendemos la enseñanza.

Porque en cada error, cada reto y cada momento incómodo hay una posibilidad de crecimiento. Y formar docentes reflexivos, conscientes y humanos comienza precisamente por reconocer que los mejores aprendizajes no siempre vienen de lo planeado, sino de lo vivido.

Las autoras son egresadas de la Licenciatura en Enseñanza de las Matemáticas de la Universidad de Colima.