Pidiendo a Dios

Mercurio

Ciudad de México,(18-10-2025).-León Gieco, dice en una canción cantada por varios como Mercedes Sosa, Joan Manuel Serrat, Bruce Springsteen, Ana Belén y el propio Gieco: “Solo le pido a Dios/Que el dolor no me sea indiferente /Que la reseca muerte no me encuentre/Vacía y sola sin haber hecho lo suficiente”. Ese verso me parece absolutamente vigente ahora, en el que acontecimientos terribles nos han golpeado como país, como humanidad.

Venus

Consecuencia del cambio climático, de décadas de postergar acciones, y de lluvias inusuales, tanto Boca del Río como otros poblados veracruzanos quedaron cubiertos hasta por cinco metros de agua. Es estremecedor ver ahora metros de sedimentos, pilas de autos y camiones y enseres domésticos arruinados, sin contar con lo más grave, la certeza de muerte de personas y animales. En Estados Unidos, el neofascismo trumpista y sus perros del mal desatados de ICE y otras corporaciones persiguen personas, vulneran derechos y rompen leyes con total impunidad, mientras que, en Gaza, el neofascismo sionista sigue masacrando gente y queriendo borrar una cultura.

Tierra

El mundo está mal, pero al menos, algunas personas se preocupan. Se forman brigadas en México para ayudar a los conciudadanos afectados, se colectan víveres, artículos médicos y sanitarios, y herramientas para tratar de reparar daños y rescatar vidas. El mundo, mal que bien, está volteando hacia Palestina y se multiplican las demandas de solución ante el genocidio rampante. En Estados Unidos no solo los inmigrantes o las personas con ascendencia latinoamericana, sino los propios ciudadanos de ese país empiezan a alzar la voz y oponerse activamente a las acciones enloquecidas de su gobierno.

Marte

Desgraciadamente, también es cierto que mucha gente, en redes sociales, en conversaciones privadas o en manifiestos, muestra grados enfermizos de inhumanidad. Miles de personas sostienen aseveraciones inmundas que van desde “disfruten lo votado” o “eso les pasa por puercos”, dirigido a los damnificados por las inundaciones, pasando por “Israel es el pueblo elegido por Dios” o “son ilegales, criminales, que se aguanten si los persiguen”; o asegurar que ser pro Palestina implica aceptar ciegamente el aberrante fundamentalismo islámico, o estar de acuerdo con la absoluta estupidez de que “Hitler tenía razón”, o pensar como la Nobel de la Paz Machado, o sus pares nacionales como Téllez, que Estados Unidos debería bombardear pueblos que no son sumisos.

Cinturón de asteroides

Es casi increíble que existen personas que creen que las víctimas son culpables de serlo. Un compañero de trabajo me dice: “Profesor, ¿a poco cree que los palestinos son muy santitos? Además, si tuvieran razón se defenderían, para mí que lo único que quieren es apoderarse de lo que no es suyo”. Otras personas aseguran que en la Biblia se habla del pueblo elegido, aunque sean incapaces de encontrar un argumento válido para explicar por qué en la historia de la humanidad no solo los judíos, sino que los propios cristianos (Nuevo Testamento), el Islam (el Corán), los antiguos imperios chinos, los japoneses, Estados Unidos (el Destino Manifiesto), Francia (la Misión Civilizadora), los boers, los coreanos del mito Dangun, los mexicas, los incas descendientes de Inti, los mayas quiché (los del Popol Vuh), lo guaraníes, los navajo y los hopi, solamente por mencionar algunos, se  han considerado “el pueblo elegido”, por algún dios, la Divina Providencia o algún poder sobrenatural.

Júpiter

Por supuesto, no solo es necesario manifestar solidaridad, sino que se debe actuar de alguna manera. Sin embargo, lo que cuando menos debemos hacer es manifestar solidaridad y empatía, porque debemos, como Gieco, esperar que: “Que la guerra no me sea indiferente/ Es un monstruo grande y pisa fuerte/ Toda la pobre inocencia de la gente/ Es un monstruo grande y pisa fuerte/ Toda la pobre inocencia de la gente”.