Spider-Man: por qué su tristeza nos hace bien
Por Julio Cuevas Romo///Ágora Digital
Colima,(14-08-2026).-Este verano, mientras las salas de cine se siguen llenando para ver a Spider-Man: Brand New Day —la película que en apenas seis días recaudó mil millones de dólares y se convirtió en el segundo mejor estreno de la historia, curiosamente asistimos a ver una historia de un joven triste. Un Peter Parker que crece, que se aísla, que carga con pérdidas y que, pese a todo, vuelve a ponerse el traje. Y quizá por eso mismo valga la pena hablar de ella.
Porque debajo de las mallas rojas y azules late una pregunta muy vieja y muy actual: ¿tenemos derecho a ser infelices? ¿O vivimos en una época que nos exige sonreír, aunque el mundo se caiga?
Un héroe que no promete felicidad
Las reseñas coinciden en algo: esta es la entrega más melancólica y «a ras de calle» de la saga. Tras haber peleado contra Thanos, haber sido borrado de la existencia y haber perdido a su mentor, este Peter Parker enfrenta ahora enemigos más humanos: la soledad, la madurez y el duelo. Es, en palabras de la crítica, un superhéroe «muy triste» que ha dejado atrás los portales cósmicos para habitar un dolor de tamaño humano.
Ese giro es interesante en tiempos donde nos venden felicidad por todas partes. El académico Jesús G. Maestro, catedrático de Teoría de la Literatura, plantea una idea provocadora: la palabra «felicidad» ha ido desplazando poco a poco a la palabra «libertad». Nos dicen que seamos felices, que nos conformemos con lo que tenemos, que la clave está en la actitud. Y así, sin darnos cuenta, dejamos de reclamar aquello que de verdad necesitamos.
Conviene tomar esta tesis con mesura —Maestro es un pensador polémico, y no todo en su discurso resulta igual de convincente—, pero su intuición central da en el clavo, y no está solo. Los investigadores Edgar Cabanas y Eva Illouz lo documentan con rigor en Happycracia: la llamada «ciencia de la felicidad» ha construido un imperativo cultural según el cual la riqueza y la pobreza, el éxito y el fracaso, la salud y la enfermedad, serían fruto únicamente de nuestros propios actos y de nuestra «actitud positiva. El problema no es la alegría, aclaran los autores, sino la obligación de ser felices: una meta insaciable que, paradójicamente, produce más malestar y culpa en quien no la alcanza.
Por eso resulta casi subversivo que la película más taquillera del año nos muestre a un héroe que no es feliz, y que aun así sigue adelante. No porque una app se lo recomiende, sino porque decide hacerse cargo de su realidad.
Spider-Man como nuevo Quijote
Aquí aparece un paralelo que ilumina el filme. Maestro insiste en releer El Quijote, y no por capricho: Alonso Quijano es el hombre que se aferra a un ideal —la caballería andante, la justicia, el honor— en un mundo que ya no lo sostiene. La realidad lo golpea una y otra vez; los molinos no son gigantes, la venta no es un castillo. Y sin embargo, en su locura hay una lucidez conmovedora sobre lo que debería ser el mundo.
Peter Parker es, en más de un sentido, un Quijote de nuestro tiempo. Sostiene un ideal casi anacrónico —»un gran poder conlleva una gran responsabilidad»— en una ciudad que lo desprecia, lo malinterpreta y lo deja solo. Como el hidalgo manchego, choca contra lo real y sale magullado. Pero hay una diferencia decisiva: mientras el idealismo del Quijote nace de confundir la ficción con la vida, el de Spider-Man madura al aceptar la realidad tal cual es, sin renunciar a actuar sobre ella. No es un soñador que huye del mundo; es alguien que, habiendo perdido casi todo, elige responder.
Este cruce entre el héroe popular y el mito antiguo no es casual. El mitólogo Joseph Campbell mostró, en El héroe de las mil caras, que casi todas las grandes historias comparten una misma estructura: un personaje ordinario recibe una llamada, cruza un umbral hacia lo desconocido, atraviesa pruebas y regresa transformado, con un don para los suyos. Los superhéroes son la versión contemporánea de ese viaje: una comunidad amenazada, las instituciones que no bastan, y alguien que renuncia a la comodidad para asumir la tarea. Spider-Man, como el Quijote, es un espejo donde una época entera se mira. Cervantes parodió las novelas de caballerías para hablar de su tiempo; el cine de superhéroes hace algo semejante con el nuestro.
Una lección educativa sin sermón
¿Qué tiene esto que ver con la educación? Más de lo que parece. Vivimos rodeados de mensajes que prometen bienestar instantáneo, que confunden aprender con sentirse bien, que tratan cualquier frustración como un error a corregir. Pero madurar —lo sabe el Quijote, lo sabe Peter Parker— consiste justamente en enfrentar la realidad, incluso cuando duele.
No se trata de educar en la tristeza, sino de dejar de temerle. De enseñar a nuestras hijas e hijos que la decepción no es un fracaso personal, sino parte del oficio de vivir; que se puede perder y seguir de pie; que un ideal vale la pena aunque el mundo no lo premie. Las historias que perduran —de El Quijote a Spider-Man— no nos dicen que todo saldrá bien. Nos dicen algo más honesto y más útil: que aun cuando las cosas salgan mal, podemos elegir quiénes queremos ser.
Quizá esa sea la mejor conversación para tener después de salir del cine. No preguntar a nuestros hijos si la película fue «feliz», sino si valió la pena acompañar a alguien que, como todos nosotros alguna vez, tuvo que aprender a levantarse. Porque la felicidad prometida en el envase suele ser un espejismo. La libertad de sostener nuestros propios ideales, en cambio, es algo que ninguna taquilla puede vendernos.
Más información:
Cabanas, E., & Illouz, E. (2019). Happycracia: cómo la ciencia y la industria de la felicidad controlan nuestras vidas (N. Petit, Trad.). Paidós. (Obra original publicada en 2018). Reseña disponible en: http://www.scielo.edu.uy/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-70262025000101516
El País (3 de agosto de 2026). ‘Spider-Man: Brand New Day’ bate récords. https://elpais.com/cultura/cine/2026-08-03/spider-man-brand-new-day-bate-records-y-suma-mas-de-800-millones-de-euros-de-taquilla-en-todo-el-mundo.html
Sabat, U. (2026, 3 de junio). La felicidad es un timo que te robó la libertad (y nadie te lo dice) | Jesús G. Maestro #LFDE [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=wowcDVC1IFE
Julio Cuevas Romo, profesor-investigador de la Universidad de Colima. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores de SECIHTI. Líneas de investigación: Procesos de enseñanza y aprendizaje de ciencias y matemáticas en contextos de diversidad, uso de narrativas audiovisuales para la enseñanza, cultura popular y divulgación científica. / Correo: jcuevas0@ucol.mx
