Por qué el bullying relacionado con aficiones es indignante
Por Mario A. Rodríguez Bautista/// Ágora Digital
- «En realidad soñamos con la paz pero en medio de una guerra inevitable». j-hope — P.O.P. (Piece Of Peace) Pt. 1
Colima, 21-02-2025).-A decir verdad, el acoso escolar en todas sus formas y expresiones es reprochable. La acotación atiende, sin embargo, al más reciente —y mediático— caso del también llamado bullying, en el que una menor fue agredida de tal manera que al momento de plasmar estas líneas, su situación de salud se encuentra delicada.
Decidí no ahondar en el caso porque, como ya se calificó, ha cobrado notoriedad en los medios, y de ello se ha dicho santo y seña. Si usted, apreciable persona lectora, desea conocer más del caso, le invito a indagar sobre ello. Aprovecharé este espacio, en cambio, para reflexionar sobre el tema central: el acoso escolar, o bullying, esa entidad oscura que acecha en cada rincón de las instituciones educativas del país —y el mundo entero—, y del que nadie se ha salvado; ha atacado tanto a estudiantes como docente, desde personal administrativo y de apoyo, e incluso a familias dentro de las comunidades escolares.
Resulta complejo escudriñar las causas, y aunque las consecuencias están a la vista de cualquiera, por desgracia se trata de una dinámica normalizada a nivel social.
Se normaliza, por ejemplo, que cuando alguien en el seno familiar muestra destellos de singularidad, sea objeto de burlas y hasta rechazo. En la cultura pop tenemos los ejemplos de Lisa Simpson, Sheldon Cooper e incluso Bibi P. Luche, que por tener perspectivas e intereses distintos al resto de su familia —y la comunidad—, son blanco recurrente de todo tipo de señalamientos, y claro, agresiones de distintos matices. Al espectador le suele causar gracia porque relaciona lo ficticio con la realidad, su realidad, donde eso es “normal” y por eso está bien (?).
Se normaliza, por ejemplo, ver que entre las niñas, niños y adolescentes, las agresiones verbales y físicas sean una demostración de amistad. Cuántas veces hemos escuchado —e incluso dicho— “es que así nos llevamos”, y se justifican esas dinámicas con expresiones como “amor apache”, “son chiquilladas” o “es que se quieren”. Dichos que se mantienen hasta que alguna de las partes no soporta tanto “afecto” y escala en la agresión.
Líneas atrás sugerí que era difícil examinar las causas, pero el esfuerzo se ha hecho. No cabe duda de que se han revisado todas las posibles, y como en muchos otros casos, se ha sugerido atender la situación en un sitio en específico, donde se asegura que todo encuentra su origen: la escuela.
Ahí se empiezan las campañas, se capacita a todo personal que interactúe con el estudiantado —aunque se deposita la mayor responsabilidad en el equipo docente—, se ofrecen charlas al alumnado de “por qué el bullying no está chido”, y si por algo la estrategia no da resultados, se vuelve al punto inicial, esta vez con un nuevo enfoque —“por qué está gacho el bullying”—.
Se entiende —¡en serio que sí!— el por qué emprender estas acciones en la escuela; después de todo, ahí es donde todo tiene su origen, ¿no? A fin de cuentas, ahí lo aprenden, ¿cierto? Por muy sorpresivo que resulte, no es así. Esta situación no se origina en la escuela, pero es donde más se hace evidente porque se señala, se denuncia, y eso sí que se aprende en la escuela. A pesar de lo anterior, en buena parte de los casos, y con plena conciencia de lo señalado, se elige ignorar al elefante en la habitación. Porque eso suele ocurrir: se ignoran los hechos, so pretexto de ser “lo normal”.
Tras lo planteado con anterioridad, surge la pregunta del millón: ¿qué se puede hacer para afrontar esta situación? En el planteamiento de una respuesta es que cobra sentido el por qué es tan complicado examinar al monstruo del acoso escolar.
Hallar la respuesta le corresponde a la sociedad en su conjunto: al Estado, sus instituciones y organismos, al sector público y a la iniciativa privada, al sector del entretenimiento, a las autoridades escolares, a las familia, al entorno en que estas se encuentran, y sí, también a la escuela. Al poner en perspectiva cómo se queda sola esta última sin el resto en la ecuación, resulta más sencillo entender por qué hoy —más que nunca— necesitamos refuerzos, porque el acoso escolar, o bullying, en todas sus formas y expresiones, es y será indignante.
A manera de cierre, me gustaría retomar una idea que surge de un escenario polémico, en un contexto no muy lejano al nuestro. Años después del tiroteo en una escuela de Columbine, el documentalista Michael Moore retoma este incidente y, fiel a su estilo, reflexiona sobre ello. En algún punto del filme, al hablar de los señalamientos de responsabilidad del hecho violento, varias voces apuntaron al cantante de shock rock, Marilyn Manson, como responsable indirecto del lamentable suceso. Por ello, Moore decide hablar con él y, ya entrada la charla, le pregunta qué le diría “a esos chicos de Columbine”, a lo que el artista responde “no diría nada; los escucharía. Es lo que nadie hizo”.
Desde que vi —y escuché— esa declaración, la he tomado como un ejercicio práctico, aunque con una adición: observar. Escuchar y observar, como un llamado a la acción para la sociedad en general. Escuchar lo que nuestras niñas, niños y adolescentes quieren —y necesitan— decir; observar qué hacen, y sobre todo, qué consumen en cuanto a productos de consumo cultural —música, ficción, figuras públicas, contenidos de internet, entre otros—. Perdonará usted la insistencia, pero conviene tenerlo muy presente: escuchar y observar.

Más información:
Acoso escolar de adolescentes en México (estadísticas hacia 2023). https://blog.derechosinfancia.org.mx/2023/06/01/acoso-escolar-de-adolescentes-en-mexico/
En México, 7 de cada 10 niños y adolescente sufren de acoso escolar (artículo noticioso). https://oem.com.mx/la-prensa/metropoli/en-mexico-7-de-cada-10-ninos-y-adolescente-sufren-de-acoso-escolar-20964787
Exposición a la violencia en adolescentes: desensibilización, legitimación y naturalización. Artículo de investigación por Jaime Sebastián F. Galán-Jiménez. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1794-99982018000100055
Bowling For Columbine (fragmento; entrevista a Marilyn Manson). Dir. Michael Moore (2002). https://youtu.be/oimkD9_t6EI?si=X8GCTQ2lNhdZ5CpT
Mario A. Rodríguez Bautista es Licenciado en Lingüística y estudiante de la Maestría en Intervención Educativa de la Universidad de Colima. Su interés profesional y personal le ha llevado a especializarse en la enseñanza del español como segunda lengua, así como de lengua materna (español) desde preescolar hasta bachillerato. En la actualidad se desempeña, además, como docente de Lengua y Literatura en la Academia Gaia de Colima. Correo: rodriguez_bautista@ucol.mx
