Resiliencia de la mujer en tiempos de crisis: Impacto de la pandemia en estudiantes, maestras e investigadoras frente a la violencia de género, estrés y sobrecarga laboral.

Colima,(23-05-2025).-A lo largo de mi vida, que cabe mencionar ha sido corta en comparación a otras trayectorias, me he podido enfrentar cara a cara a lo que estamos predeterminadas todas aquellas que nacimos con un sexo que automáticamente nos encasilla en un género. Un estilo de vida, un pensamiento, gustos, disgustos, forma de ser, hablar y pensar. Como docente, como estudiante, como hija, como amiga y como mujer he podido ocupar espacios que me han permitido ser escuchada y, sobre todo, escuchar.

Durante mi trayectoria, la variedad de mujeres con las que he tenido la fortuna de coincidir, me han abonado, algo de peso; un ejemplo a seguir y algo por qué luchar, de ellas he aprendido a seguir, a cambiar, a avanzar, a gritar y evolucionar, pero también, he aprendido a observar, a andar con cautela, moverme en los espacios de manera sigilosa, pasando desapercibida para no ser un blanco, pero no lo suficiente para poder ser reconocida. De ellas mi visión por dialogar, intercambiar y reflexionar lo que nos atañe en esta nueva sociedad contemporánea, las desigualdades.

Como alguien que pertenece al área académica, y que trabaja la perspectiva de género, quiero compartir las reflexiones obtenidas de un escrito realizado sobre la resiliencia de la mujer en tiempos de crisis, poniendo en el escenario el impacto de la pandemia en mujeres que pertenecen a la académia: estudiantes, maestras e investigadoras, frente a la violencia de género, estrés y sobrecarga laboral vivida en el 2020, que es solo un reflejo de lo que sucedia antes y lo que quedó como consecuencia de ello.

La emergencia sanitaria ocasionada por el Covid-19 nos dejó muchos daños en la educación, uno de ellos es lo que considero otra pandemia que se agravó: “la violencia de género”. Después de la emergencia sanitaria, la verbalización de esta violencia se disparó si referimos a datos estadísticos en varios estados de nuestro país.

El doble rol de la mujer: impacto de la pandemia en estudiantes, maestras e investigadoras.

Las mujeres desempeñaron un rol crucial durante la pandemia. Fue un choque contra una realidad emergente en donde tuvieron que hacer frente a nuevas responsabilidades, donde además de realizar su trabajo habitual, fuese como estudiante, maestra o investigadora, se añadieron las tareas del hogar y el cuidado de las hijas o los hijos simultáneamente.

Los retos que tuvieron que afrontar las mujeres durante este nuevo escenario giraron en torno a la ejecución de sus actividades laborales desde el hogar, en donde de alguna manera vincularon su campo de trabajo con su ritmo de vida, situación que causó una saturación en la cantidad de actividades que ahora deberían de realizar, tareas que obedecen el principio del papel que ha tenido la mujer en la sociedad a lo largo de la historia.

La sociedad, a partir de su cultura, ideologías e historia ha construido arquetipos que corresponden a un imaginario de lo que debería hacer y ser la mujer y el hombre, de donde se derivan los roles y estereotipos de género asignados a una concepción social de lo que es lo femenino y lo masculino.

Partiendo de esta idea principal, históricamente la mujer ha desempeñado un rol de ama de casa, de cuidadora, de madre, en donde se desenvuelve en un escenario doméstico, sin embargo, actualmente lo femenino no desarrolla estos roles únicamente, ya que con el empoderamiento que ha ido tomando la lucha feminista, la mujer ha podido acceder a muchos de sus derechos, adquiriendo además nuevas responsabilidades y roles, moviéndose en un nuevo espacio laboral de remuneración, volviéndose proveedora en el hogar, rol asignado históricamente al hombre.

Sin embargo, la mujer siguió desempeñando las tareas del hogar además de las actividades laborales. Este doble rol que en la sociedad contemporánea hace que la mujer tenga una carga adicional de responsabilidades, en la que tiene que cumplir con las expectativas de desarrollar un papel tanto en el ámbito profesional como en el doméstico, fue una problemática que se puso de manifiesto durante la pandemia, causando una visibilización de una práctica normalizada, que tiene un impacto en la salud física, emocional y mental de las mujeres.

Durante la pandemia, estos roles previamente establecidos por la sociedad y practicados en una supuesta normalidad fueron un desafío para la mujer durante el encierro, pues ocasionó una saturación que no sólo le afectaba negativamente en el ámbito profesional, sino que además aumentó el índice de estrés.

Jornada doble, carga triple: mujeres académicas en la crisis del COVID-19.

Un desafío impuesto por el Covid-19, fue el doble rol de las mujeres académicas. Como ya se ha mencionado, la pandemia desencadenó cambios significativos en todos los aspectos de la vida, y el magisterio no fue una excepción. Las maestras e investigadoras experimentaron una carga adicional, especialmente aquellas que han tenido que equilibrar su rol como educadoras, investigadoras y madres de familia. ¿Cómo ocurrió esto?

Antes de la pandemia las mujeres investigadoras ya enfrentaban desafíos para avanzar en sus carreras académicas. Sin embargo, con la llegada del Covid-19, estas dificultades se acentuaron, especialmente para aquellas que asumieron roles domésticos o de cuidadoras dentro del hogar. El confinamiento como medida de contingencia y las restricciones sanitarias sobre la movilidad transformaron los hogares en espacios de múltiples funciones, en donde las responsabilidades domésticas y las demandas laborales se entrelazaron.

Las profesoras e investigadoras que se vieron en la necesidad de desempeñar un papel como madres, esposas y amas de casa, mientras intentaban cumplir con sus compromisos profesionales, fueron las más afectadas durante la crisis sanitaria. El cuidado de las y los hijos, la preparación de alimentos, el lavado de la ropa y otras tareas domésticas compitieron directamente por el tiempo y energía que estas mujeres podrían dedicar a la investigación y la docencia. Durante la pandemia, el doble rol que desarrollaban las mujeres se convirtió en un desafío cotidiano, afectando el ámbito profesional de muchas docentes.

Detrás de las pantallas: Desafíos en esta nueva realidad.

La crisis sanitaria impactó las desigualdades de género en la academia. El trabajo en los hogares, históricamente asignado a las mujeres, se intensificó durante la pandemia, contribuyendo al desgaste y abuso de las responsabilidades asignadas a una persona. Aunado a lo anterior, la interrupción en la educación presencial implicó un aumento en las demandas de atención y el cuidado por parte de las hijas e hijos, ya que, con  el apoyo  a sus tareas, su  educación a distancia también a distancia y el cumplimiento de sus necesidades, a las maestras e investigadoras en muchos contextos quedaron con un tiempo muy limitado para dedicarse a su desarrollo profesional, la capacitación docente- tecnológica o la adecuación de planeaciones a una modalidad a distancia.

Las estudiantes de preparatoria y universidad enfrentaron una realidad compleja. Al cambiar al modelo de educación en línea, también asumieron nuevas tareas en sus hogares: cuidar a sus hermanos o hermanas, apoyo en las labores domésticas o incluso trabajar para contribuir económicamente. Además, el aislamiento prolongado, la presión académica y la falta de interacción social agravaron problemas emocionales como la ansiedad, el estrés y la soledad.

Todas las personas se vieron exigidas a rendir mientras enfrentaban un entorno incierto y cargado de tensiones, pero es claro que esta situación afectó particularmente a las mujeres, quienes ya vivían con desventajas estructurales previas a la crisis sanitaria. A esto se sumaron formas de violencia de género que muchas sufrieron en silencio, dentro de sus propios hogares.

Reflexiones finales.

Para abordar esta brecha de género aún existente, es crucial que las instituciones académicas reconozcan y trabajen las desigualdades, proporcionando herramientas y con el desarrollo de políticas que permitan a las mujeres seguir adelante, triunfar y desarrollarse sin verse afectadas negativamente por el peso desproporcionado de responsabilidades, asignado por roles y estereotipos de género que lleva a la mujer a cumplir con cierta carga de expectativas.

Mirando hacia el futuro, es imperativo adoptar enfoques inclusivos que fomenten la equidad de género dentro de las instituciones educativas y el profesorado. Esto implica la implementación de nuevos modelos de enseñanza a los y las niñas, para crear nuevas conciencias que a partir de un pensamiento crítico cuestionen las situaciones de violencia y desigualdad.

La autora es Licenciada en Enseñanza de las Matemáticas por la Universidad de Colima, actualmente se encuentra estudiando la Maestría en Intervención Educativa y se desempeña como profesora de Educación Básica.

Correo: agutierrez59@ucol.mx