Estética y fortaleza en un triángulo

Zacatecas, (28-08-2026).-La belleza es un concepto escurridizo; es mucho más sencillo apreciarla que conceptualizarla y entenderla. El escritor catalán Noel Clarasó i Serrat (1899-1985) escribió «Si no llevas belleza en tu alma, no la encontrarás en nada».

De acuerdo con esta sentencia del autor ibérico, para ser capaces de apreciar lo bello, de participar del descubrimiento estético, es espíritu debe haber sido sensibilizado, inmerso en el cálido mar de las beldades interiores.

Veamos, cuaquiera de nosotros puede apreciar la sonoridad hermosa una voz educada, o la maestría en la ejecución instrumental. Así gozamos del placer estético que la música nos ofrece, pero lo entenderemos mucho mejor si hemos vocalizado o intentado aprender la práctica de algún dispositivo musical.

Más todavía si somos capaces de leer una partitura. Las artes plásticas, escénicas, las hazañas deportivas, serán mejor valoradas cuando el juicio se acompañe de algún intento de práctica.

El escenario que se ofrece desde el alto de la plataforma es esencialmete diferente del que puede verse desde la butaca en una competencia de clavados. Y así por el estilo.

Hay números y objetos matemáticos que guardan íntimos nexos con la apreciación artística o con el juicio estético.

El número π, epítome de la circularidad, habita en las semillas de la voluptuosidad y la perfección.

El número e, ligado con el crecimiento y la espiralidad, se relaciona además con π mediante la ecuación eiπ +1 = 0, que nos fue generosamente obsequiada porel giganteso talento matemático del suizo Leonard Euler (17071783).

Una breve disgresión sobre curiosidades aritméticas en relación con las fechas de nacimiento y muerte de Euler.

El número 1707 tiene solo dos factores primos: 3 y 569, mientras que 1783 es, él mismo, primo.

Otra curiosidad es que 1707 escrito en base 2 se ve como 11010101011, en tanto que 1783 tiene la expresión binaria 11011110111, exhibiendo ambos una muy curiosa regularidad, siendo simetría en el primer caso.

De regreso en el tema de lo numérico y lo aritmético, observamos que un número domina entre todos los que se relacionan con el arte: el número de oro, que tradicionalmente se representa con la letra griega φ.

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