La joven madre de la inteligencia artificial
Por Juan Antonio Pérez/// Ágora Digital
- «La imaginación es el arte de descubrir lo invisible» ADA LOVELACE (1815-1852).
Zacatecas,(26-05-2026).-El espíritu libre de Ada Lovelace predijo, a principios del siglo XIX, lo
que hoy conocemos como inteligencia artificial. Morir a los 36 años es particularmente trágico cuando quien muere es una brillante mujer, tejedora de sueños y abandonada por su padre a quien, pese a la defección, amó profundamente.
Por si la desgracia de morir en plena juventud no fuera suficiente, la causa fue un largo y penoso cáncer uterino. Nuestro personaje es la británica de nacimiento, quien es reconocida como la primer programadora de la Historia.
Hija del poeta miembro de la nobleza londinense George Gordon Byron (1788 – 1824), mejor conocido como Lord Byron, nació cuando éste contaba con 27 años de edad. A su nacimiento, fue registrada como Augusta Ada Byron, aunque por su noble origen era reconocida como Augusta Ada King, condesa de Lovelace.
El vate inglés estuvo casado brevemente con Anne Isabella Milbanke (1792 – 1860), baronesa de Wentworth. La pareja se disolvió recién iniciado 1816, apenas un mes transcurrido desde el nacimiento de Ada, ocurrido el 10 de diciembre previo. Lord Byron abandonó Ingletarra poco después, muriendo joven también y coincidentemente a los 36 años. Por añadidura, de forma no menos trágica; víctima de una fuerte septisemia.
A su fallecimiento, Lord Byron se encontraba en Grecia, involucradocomo mensajero en la guerra de independencia del país helénico respecto de imperio otomano. Grecia obtuvo su independencia no sin dificultades, y hubo de contar para ello con el apoyo del imperio ruso, que expulsó a los ejércitos otomanos.
El nacionalismo griego fue favorecido también conla ayuda de varias potencias europeas, entre ellas la Gran Bretaña.
El privilegiado medio en el que transcurren la infancia y la adolescencia de Ada, le permitió entrar en contacto con la élite política, así como con los más selecto de las soicedades científicas de Londres. Conoció así al reconocido matemático Charles Babbage (1791 – 1871) y su calculadora mecánica, lo que produjo una gran impresión en ella, de forma que, atendiendo a su inquieto espíritu, dedicó sus esfuerzos a idear las posibilidades fufuras de aquel tan maravilloso como gigantesco dispositivo.
